miércoles, 22 de octubre de 2014

¿Contracturas o puntos gatillo?

Si eres de l@s que acude regularmente a tratamientos de fisioterapia, quiromasaje, osteopatía o similares, puede ser que hayas oído hablar de los "puntos gatillo"

Quizás la población en general, sustituya en un tiempo esta denominación, por la más utilizada hasta ahora como es "contracturas".

Existe una tendencia a cambiar los nombres o a ponerle nombres a cada uno de los muchos síntomas que aparecen en el cuerpo de las personas. 

A mi forma de ver, esto crea confusión a la población en general,

jueves, 16 de octubre de 2014

¿Qué es la ciática?

La ciática es el dolor agudo y la movilidad limitada que se siente en parte o totalidad del nervio ciático. Nervio que va desde el plexo sacro (situado en la pelvis) continua por los muslos, se extiende por las piernas y llega hasta los pies. 

Puede presentarse tanto en el lado derecho del cuerpo como en el izquierdo.

No es lo mismo que el lumbago, y aunque ambos dolores parten de un problema a nivel lumbar, deben tratarse de forma diferente porque habrá diferentes músculos afectados en una u otra dolencia.

Si deseas una consulta física personalizada para tu caso,
pide cita previa en el 963 511 900

jueves, 25 de septiembre de 2014

¿Qué es la lumbalgia?

La lumbalgia, también llamada lumbago, y denominada por much@s como "dolor de riñones", es el término que define el dolor producido en la zona baja de la espalda, la zona lumbar, y NO es lo mismo que la ciática.

Porque es un término que se confunde muchas veces, hoy hablamos de sus diferencias.

En la lumbalgia el dolor se siente exclusivamente en la zona lumbar, puede ser más o menos fuerte y extenso en unas personas que en otras, pero no se sale de esta zona. 

Si este dolor además de sentirse en la zona baja de la espalda se extiende al gluteo, muslo, pierna o pie ( puede abarcar una o varias zonas), hablamos de lumbociática, término que se refiere al dolor lumbar irradiado a lo largo del trayecto del nervio ciático.


Ilustración: Sheila Ozuo-omen

viernes, 19 de septiembre de 2014

En caso de espolón...

¿Qué es un espolón?
Un trozo de tejido óseo que ha aparecido debajo del hueso que tenemos en el talón. Parece ser que producido por una inflamación intensa y duradera de la fascia plantar que da lugar a la aparición de esta calcificación en el hueso calcáneo.

¿Y qué es la Fascia Plantar?
La Fascia Plantar es una banda de tejido fibroso blanco que recubre el suelo de la bóveda del pie. Esta banda abarca el tramo que va desde el talón, donde está el hueso calcáneo, hasta la parte anterior de la planta, donde encontramos los huesos metatarsianos. También recubre los tendones flexores, el tendón aductor del primer dedo en la región interna del talón y el aductor del meñique en la parte externa. 
Ilustración realizada por Sheila Ozuo-omen


¿Cómo sé que tengo un espolón?
Los síntomas que aparecen son un dolor habitual en la planta del pie, bajo el talón, aunque también puede extenderse a otras partes del pie y variar de situación e intensidad del dolor de un día para otro, especialmente por la mañana o después de periodos de inactividad.


¿Por qué aparece?
Muchas pueden ser las razones:
  • Continuos movimientos violentos con el pie.
  • Deportes en los que esta zona recibe un sobreesfuerzo continuo. Correr, saltar, bailar, jugar a fútbol,...
  • Personas con sobrepeso, con los pies muy arqueados o justo con todo lo contrario, los pies planos.
  • Lesiones en el Tendón de Aquiles...
  • Contracturas en músculos de la pantorrilla.
  • Uso de calzado inadecuado. 
  • Forma incorrecta de usar un pie o ambos pies, al caminar, pedalear, conducir... 
¿Cuál es la mejor forma para tratarlo?

Depende de la que más se acomode a tus gustos.
Aunque la cirugía y los fármacos, son las más conocidas para tratar el espolón, existen otras maneras menos agresivas de hacerlo.
  1. Plantillas. Tienen como objetivo aliviar la tensión que recibe la zona haciendo que los movimientos sean menos dolorosos.
  2. Férulas nocturnas. Su objetivo es mantener el pie y la fascia plantar estirados.
  3. Reducir todo lo posible las actividades en las que los pies sufran un esfuerzo. Por ejemplo correr no es adecuado por el impacto que recibe esta zona del pie.
  4. Buscar un calzado cómodo para tus pies.
  5. Aplicar hielo.
  6. Estiramientos de los músculos adyacentes.
  7. Masajes, acupuntura, digitopuntura, reflexología...existen varias técnicas.
  8. Corregir la forma de caminar. Aprende higiene postural.
  9. Proponerse bajar de peso, si es tu caso.
El objetivo es reducir la inflamación de la fascia, que es lo que está produciendo el dolor. 

Si buscas un tratamiento personalizado para tu caso, puedes acudir a mi consulta física con cita previa llamando al 963 511 900

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Remedios contra el hipo

Hoy hablamos del hipo. Esa contracción del diafragma, que tan molesta puede resultar.

No se sabe a ciencia cierta qué lo provoca, mas bien se habla de diferentes causas: 
  • comidas copiosas,
  • bebidas excitantes, 
  • no masticar bien, 
  • comer y reírse a la vez, 
  • tener frío, 
  • nervios, 
  • un acúmulo de gases en el aparato digestivo...
El caso es que nos ocurre a tod@s y no resulta cómodo estar con el "hip", "hip" demasiado tiempo.

Hay miles de remedios, aunque no todos funcionan.
Hoy te dejo uno para que lo pruebes, sino lo has hecho ya.
Es efectivo si lo haces nada más aparece el hipo.
Se trata de taparte la nariz y beber un vaso de agua al revés, tal y como se ilustra en la imagen.


miércoles, 3 de septiembre de 2014

Cómo detener una hemorragia externa

Ante una pérdida importante de sangre hay que saber actuar con rapidez. Tener la información para poder hacerlo, puede ser muy útil ante cualquier imprevisto que pueda presentarse.
Por eso vamos a ver si todas las hemorragias son iguales y cómo actuar ante ellas.

Hay hemorragias internas y hemorragias externas.

- Las internas son aquellas en las que el sangrado se produce dentro del cuerpo.

 Dentro de las hemorragias externas hay dos tipos:

- Las que el sangrado sale por orificios naturales del cuerpo, a través de la vagina, heces, orina o vómito.
- Las producidas por heridas abiertas donde el sangrado fluye hacia el exterior de la superficie del cuerpo.

Vamos a ver cómo tratar las hemorragias externas.

El comportamiento a seguir es siempre el mismo.
  • Mantén la calma. Perder los nervios no te permite actuar con eficacia, ni tampoco ayuda a la persona que tiene la hemorragia a tranquilizarse.
  • Tumba a la víctima, boca arriba con los pies levantados
  • Tapa su cuerpo para ayudar a mantener la mejor temperatura corporal posible.
  • Presiona sobre la herida que sangra, de tal manera que no quede espacio por donde pueda continuar la hemorragia. Utiliza uno o más dedos si la herida no es muy grande, o con la palma de la mano si la herida es más grave. Lávate las manos y coloca un paño limpio entre tu mano y la herida sangrante. (No uses algodón ni ningún otro tejido que pueda pegarse a la herida). Si la hemorragia es en un brazo o una pierna, recuerda mantener el miembro afectado elevado.
  • Cuando veas que va parando, limpia la herida con agua, jabón y unas gasas. Luego aplica un vendaje con cierta presión para que la hemorragia continue deteniéndose. Si ves que no se detiene, solicita asistencia médica, porque habrá que pasar a la presión de la arteria correspondiente del área afectada y esto requiere de más conocimientos.
Para que te hagas una idea de las zonas de presión, 
aquí una imagen descriptiva:


Dibujos realizados por Sheila Ozuo-omen

    miércoles, 20 de agosto de 2014

    Y si tengo tortícolis...?

    La tortícolis es la contracción muscular prolongada de ciertos músculos del cuello, concretamente, el angular de la escápula, escalenos y especialmente el esternocleidomastoideo, aunque puede haber más músculos implicados.

    ¿Cómo sé que es eso lo que yo tengo?
    El acortamiento de estos músculos lo notamos porque además de sentir dolor y una sensación de mordisco continuo entre el cuello y la paletilla, la amplitud de nuestros movimientos en esta zona se ha reducido considerablemente. El dolor nos impide realizar ciertos giros.
    Visualmente puede detectarse porque mientras la cabeza apunta hacia un hombro, el mentón apunta hacia el lado contrario.
    Además la persona afectada, no podrá girar bien el cuello al mirar hacia un lado o al echar la cabeza hacia atrás, por lo que para mirar hacia la derecha o izquierda (depende del lado afectado) moverá todo el tronco en bloque.


    ¿Hay alguna forma de evitar la tortícolis?
    Hay muchas formas de evitar que se produzca habitualmente y de forma prolongada. Aunque no existe un remedio válido para todo el mundo, en caso de que sufras tortícolis de una forma reiterada, debes tomarte en serio cambiar ciertos hábitos.

    Normalmente esta patología ocurre por malas posturas así que:
    • Suprime almohadas y cojines demasiado altos o bajos, porque producen una postura forzada del cuello.
    • Evita realizar movimientos bruscos en tu vida cotidiana o si realizas alguna actividad deportiva.
    • Fíjate si debes corregir tu forma de caminar, sentarte o tumbarte.
    • Evita exponerte a corrientes de aire o frío. Protege la musculatura del cuello con un pañuelo o bufanda.
    • Practica a diario autoestiramientos.
    • Acude a un terapeuta manual de vez en cuando, para que masajee y estire bien esa zona de tu cuerpo que por algún motivo es más debil y susceptible a sufrir tensión.
    Para aliviar el dolor:
    • Aplica calor seco, puede servirte el secador de pelo.
    • También puedes realizar masajes en la zona dolorida, buscando con tus dedos puntos dolorosos y presionando sobre ellos unos segundos.
    • Realiza estiramientos suaves del cuello. No hagas ejercicios en los que tengas que hacer fuerza. No se trata de tensar los músculos al límite, más bien es estirar, poco a poco, respirando lenta y profundamente y respetando el límite del dolor. Al volver a la posición incial también hazlo suavemente.
    • Acude a un profesional si no consigues quitártelo tú mism@.